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lunes, 12 de marzo de 2012

El amor...


...no es sino la acuciante necesidad de sentirse con otro, de pensarse con otro, de dejar de padecer la insoportable soledad del que se sabe vivo y condenado. Y así, buscamos en el otro no quien el otro es, sino una simple excusa para imaginar que hemos encontrado un alma gemela, un corazón capaz de palpitar en el silencio enloquecedor que media entre los latidos del nuestro, mientras corremos por la vida o la vida corre por nosotros hasta acabarnos.

domingo, 7 de agosto de 2011

Tanto tiempo perdido...



(Foto Flickr: http://www.flickr.com/photos/52277923@N00/3841943269/ )


La primera vez que hicimos el amor estábamos los dos algo bebidos. Nos habíamos conocido pocas horas antes y cuando me desperté ya se había ido. Una mujer sigilosa. Pensé que no volvería a verla, pero coincidimos el sábado siguiente en el mismo bar. Ahora comprendo que regresé al local para encontrarla.

La primera vez que hablamos de nuestra situación, como ella decía con desabrido eufemismo, competimos duramente entre nosotros para demostrar que no necesitábamos a nadie y que el fracaso de los anteriores matrimonios, unido a la responsabilidad ante nuestros hijos adolescentes, impedía cualquier proyecto en común. De acuerdo, no esperamos nada el uno de la otra, convinimos.

La primera vez que le dije: "Me gustas mucho", estábamos terminando de cenar en una terraza. Una pequeña brisa aliviaba la torridez de agosto y sobre nosotros brillaba una luna redonda y muy roja. Parecía una noche dulce y complaciente, pero nada más formular la frase supe que me había equivocado. Que había puesto demasiada intensidad en las palabras. Después de esa cena, ella desapareció durante dos semanas. Se hizo la difícil, alegó trabajo. Por entonces llevábamos viéndonos alrededor de un año.

La primera vez que ella me dijo: "Lo de tener dos casas es un fastidio, quizá deberíamos replantearnos la situación", debo reconocer que me entró el pánico. Deshice un viaje que estábamos planeando para festejar (aunque sin reconocer que festejábamos) nuestros tres años juntos y me marché solo a Londres. Aún peor, anduve un par de meses impertinente e inquieto. Todavía no consigo entender del todo qué me ocurrió.

La primera vez que me encontré una cana en el pubis, pensé: "Quiero envejecer con ella". Pero, por supuesto, no se lo dije.

La primera vez que, al regresar a casa, el lugar me pareció opresivamente apagado y silencioso, porque mi hijo acababa de mudarse, pensé por un angustiado momento que era un imbécil por no entregarme más, por no convivir con ella. Se me pasó enseguida.

La primera vez que ella se quejó de dolor de espalda creímos los dos que no era más que un tirón muscular. O, poniéndonos en lo peor, un pinzamiento de vértebras.

La primera vez que escuchamos la palabra cáncer de la boca del médico, intenté cogerla de la mano. Me rechazó con un furioso empellón que no le tuve en cuenta: comprendí que ella temía que las emociones la debilitaran aún más en ese momento de fatal debilidad. Y es que, a pesar de nuestra distancia, yo había llegado a conocerla muy bien. Once años de roce dan para mucho, aunque sean 11 años cautelosos.

La primera vez que ella entró en mi casa para convivir, ya no podía moverse y llegó acompañada de una cama ortopédica.

La primera vez que le dije: "Te quiero", acababan de ponerle una dosis masiva de morfina. Creo que ya no me oyó.

Y esa fue la última vez que hubo una primera vez con mi pequeña, mi amada, mi siempre añorada Catalina.

(http://www.elpais.com/articulo/revista/agosto/tiempo/perdido/elpten/20110722elpepirdv_7/Tes)

domingo, 17 de octubre de 2010

Dormir amando...


Foto: http://www.flickr.com/photos/isabellacingolani/4732634361/in/photostream/

"Hasta que no sabes cómo duerme de verdad tu amante
no has empezado ni a rozar su corazón."




( Fuente Elpais.com: http://www.elpais.com/articulo/portada/Dormir/abrazada/hipopotamo/elpepusoceps/20101017elpepspor_17/Tes )

viernes, 23 de octubre de 2009

Bella y oscura ( Fragmento )



..."Me han deseado muchos y por diversas causas: porque soy un monstruo y porque soy perfecta, porque soy muy vieja o porque parezco una niña. Todos quisieron mi cuerpo y lo han tenido; algunos, más bestiales y crueles, también tuvieron mi dolor o mi miedo. Pero sólo un hombre obtuvo mi voluntad y mi tiempo. Aquel hombre me hizo su esclava, porque le amé y le amo. Y la pasión es una enfermedad del alma que te hace perder la libertad irremisiblemente.No hay pasión sin esclavitud; y si quieres a alguien sin ese sentido de derrota,sin esa dependencia ansiosa del ser amado,entonces es que no le amas de verdad.El amor es la droga más fuerte y más perversa de la naturaleza; es un mal luminoso, que te engaña con sus chispas de colores mientras que te devora. Pero una vez que has conocido la vida febril de la pasión, no puedes resignarte a regresar al mundo gris de la vida sensata"...